En el año en que en el Auditorio Miguel Delibes pueden escucharse las grandes obras del repertorio brahmsiano (sinfonías, conciertos para piano y concierto para violín), el Conservatorio Superior de Música de Salamanca monta la que por lógica debería haber supuesto la culminación a la temporada vallisoletana -el Requiem alemán-, en vez de la trillada Sinfonía nº 9 de Beethoven, que coronará el ciclo de la OSCYL. De todas formas, la cercanía entre las dos capitales castellano-leonesas (una hora en auto) y el precio de la ejecución que comento (10 euros) hace que el desplazamiento de todo aquel que estuviera interesado no haya resultado demasiado traumático. El director, Lutz Köhler, es ya histórico dirigiendo a la formación salmantina, y en otras reseñas ya he dejado constancia de los momentos inolvidables que ha protagonizado. Además, es…
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