Antes de nada, hemos de reconocer nuestro inicial rechazo a un modelo de concierto que demasiadas veces nos ha defraudado y que nunca ha conseguido levantar nuestro entusiasmo. Y de la misma manera, vaya por delante que este ha sido el concierto de Año Nuevo más redondo que hayamos disfrutado. La legítima búsqueda de hallar un formato de concierto “autóctono”, para evitar ser comparado con el que todo el mundo ha visto por televisión desde la Musikverein de Viena por la mañana (o, en este caso, el día anterior) cuando, precisamente por ello, la mayor parte de los asistentes anhela -también legítimamente- escuchar algo similar, siempre ha resultado ímproba. Los cócteles musicales, ora con música cinematográfica, ora con música étnica multicultural, ora con música local, se han revelado inútiles.
No obstante, Manuel Hernández Silva logró en…
Comentarios