El programa incluía: una obra del repertorio universal -la sinfonía- muy presente en los conciertos y en las grabaciones; una pieza singular (tan singular como su propio autor, el genial músico francés), poco registrada y menos escuchada; y el encargo que la Sinfónica de Galicia formuló a Mauricio Sotelo: estreno absoluto, partitura inaudita (dicho sea esto con el máximo rigor etimológico) hasta este concierto y, desde luego, nunca antes grabada por ninguno de los medios habituales.De la Séptima, nada nuevo que decir, sobre todo cuando tantos escritores y músicos -Hoffmann, Wagner, Xenakis, como se nos recuerda en el programa de mano- han comentado esta sinfonía. De la escena lírica sobre la muerte de Cleopatra, tal vez sea suficiente comentar que se trata de la obra espléndida de un gran músico que parece despertar cada vez mayor…
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