Hace poco, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, dijo que con la nueva reforma laboral implantada por el actual Gobierno de España se terminaba con el marco franquista hasta ahora imperante a este respecto. Estas palabras, que como es normal no fueron entendidas por muchos gerifaltes de un ambiente político donde la indocumentación se premia y la eficacia se penaliza, tienen perfecta lógica desde las tesis del Liberalismo Austriaco, que la mandataria profesa con entusiasmo. Eso sí, la elección del adjetivo "franquista" en vez de "intervencionista" o, más suavemente, "regulador", fue una de sus típicas maldades dirigidas directamente a la línea de flotación del PSOE, partido rival actualmente socialdemócrata, que en sus mandatos habría mantenido el "marco" instaurado por una dictadura cuyas represalias sufrió…
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