Reproduzco en el título de esta crítica la expresión de una amiga "brahmsiana" al final del concierto, inmediatamente después de haberle comentado la maravillosa aceleración de la coda del último movimiento en la versión recién escuchada de la Sinfonía núm. 2. Y es que el entusiasmo del público se saboreaba a la salida: caras de felicidad, tono de voz algo elevado por la excitación, silbidos que reproducían el segundo tema del primer movimiento... Y los bravos habían sido especialmente sonoros y persistentes.
Lionel Bringuier está enfermo (está previsto que lo esté una semana más, al parecer), y ha sido sustituido esta vez por Eiji Oue, bastante conocido en España por haber sido titular de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. Desde luego, su estilo de dirigir, hiper-expresivo, simpático y lleno de movimientos…
Comentarios