Las críticas infundadas y sin criterio, vengan de donde vengan, no se suelen comprender ante la evidencia de presenciar un trabajo de buena calidad. Quizás servidor lleve alpargatas por oídos, que todo puede ser, o quizás haya demasiada inquina, por vayan a saber ustedes las razones. En cualquier caso, lo que ocurrió en el pasado quinto concierto de temporada de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya bajo la dirección de su titular, Pablo González, fue una muestra más de profesionalidad, y no solo, lectura musical, sino musicalidad de muy buen gusto.
El concierto dio inicio con la compleja Integrales, para instrumentos de viento y percusión del compositor francés nacionalizado norteamericano, Edgar Varèse. Compuesta en 1924, y estrenada por Stokowski un año después, la obra muestra un contrapunto de masas sonoras que…
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