El Festival de Teatro Lírico Español, con sede en Oviedo, sigue realizando una gran labor de difusión de un género como la zarzuela que, duele decirlo, cada vez es más difícil de ver programada en condiciones aceptables en cualquier casi teatro de nuestro país. Desde luego, programar una temporada de cuatro títulos a buen nivel medio supone un esfuerzo muy encomiable; y el público llena el teatro como prueba de que sigue habiendo hambre de lírica española. En esta ocasión se ofreció El Caserío, de Guridi; una zarzuela grande, que solo ha comenzado a imponerse en los escenarios en los últimos años, en parte gracias a la presente producción procedente del Teatro Arriaga de Bilbao, en coproducción con el Teatro Campoamor. Una puesta sencilla y funcional, que acierta al plantear la historia en dos espacios -interior y exterior-, mediante una…
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