Gran y curioso éxito el conseguido por Anne-Sophie Mutter, Daniel Müller-Schott y Lambert Orkis en el Auditorio de Valladolid. Grande por los vítores de un público enfervorizado y claramente ávido por contemplar y escuchar a la violinista alemana, elevada ya a verdadero mito, muy por encima de sus dos compañeros, aunque las virtudes musicales de estos últimos no le vayan a la zaga. Y curioso por un par de motivos:
1. La enorme sala es de todo menos adecuada para la música de cámara. No sé lo que se oiría en las filas más alejadas o en la zona posterior a la caja, pero desde la fila 12 el piano sonaba en general difuso. Las razones de esta decisión antimusical son meramente económicas, y por ello poco dadas a ser criticadas públicamente en los tiempos que corren. El marketing se impone a cualquier lógica y provoca que muchos de los que han…
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