Tal vez el presente título llame a engaño si con éste se presupone que la primera parte del programa comentado fue mero trámite. Nada más alejado de la realidad. De entrada, la preciosa y caleidoscópica Suite Hollberg ofrecida por Hernández Silva me pareció elegantísima, con una gran pureza estilística; no en vano, sus cinco movimientos fueron caracterizados musicalmente con nitidez. Especialmente conseguido el ‘andante religioso’ por su color sonoro, expresivo per se. Laura Llorca destacó certeramente el lirismo del Concierto para flauta de Jolivet, en contraste con la energía que el maestro imprimió al conjunto (excelente la sección de cuerda de la orquesta cordobesa). Y hablando de energía, si en el anterior concierto comentado en Mundoclasico.com [leer reseña] nos llamaba la atención la calidad del sonido orquestal, en esta ocasión…
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