Gran acontecimiento musical supuso el esperado y sin duda disfrutado concierto de la Gewandhaus de Leipzig comandada por Riccardo Chailly. Fue una lástima que el público no acudiera masivamente, porque la interpretación musical estuvo a la altura de lo esperado. La orquesta es un conocido portento sajón, con un punto más de brillantez que la Staatskapelle de Dresde aunque por supuesto sin ese color inconfundible en la cuerda de la titular de la Semperoper. Por otra parte, Riccardo Chailly exige mucho en cuanto a tempi, y esto provocó que lo más excitante del concierto, la primera parte, fuese también algo irregular técnicamente. Las concepciones del concierto de Ravel y la sinfonía de Mahler fueron antagónicas, no tanto en resultados como en el punto de vista desde el que fueron trabajadas. Para Chailly, la obra de Ravel es fulgurante y…
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