La programación de dos obras como estas puede responder a varios factores, uno de ellos el económico (verdadera pesadilla para la A.A.A.O.), pero seguramente también a la necesidad de abrirse a un repertorio ingente al que hoy día no se puede dar la espalda si se quiere presumir de ser un teatro de prestigio. Antaño, la mayoría de los teatros (y el Campoamor no ha sido excepción) ponía en cartel los mismos títulos una y otra vez sin ocuparse de recuperar autores o títulos menos conocidos. La situación era aún peor si se trataba de compositores contemporáneos. Apenas se les tenía en cuenta. Haber conseguido estrenar una obra parecía más que suficiente recompensa a su trabajo. Muchas veces, obra estrenada, obra olvidada.En la actualidad el repertorio ha crecido enormemente y además de los clásicos que nunca deben faltar, parece obligado…
Comentarios