Desde que en el anterior 27º Festival se inauguró el nuevo Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), con sus Salas Sinfónica y de Cámara, la presencia del público de la ciudad y su amplio entorno ha aumentado notablemente. Sobre todo en los conciertos sinfónicos y gracias a una programación, en ellos, contemporánea, sí (si entendemos la contemporaneidad como el siglo XX y lo que llevamos del XXI, lo cual parece correcto, sin olvidar, en formatos más reducidos -Sala de Cámara del ADDA y otros espacios alicantinos de aforo más reducido que la Sala Sinfónica de este Auditorio‒, dar a conocer propuestas más recientes y desconocidas). Es decir, por un lado, los que son, o van camino de ser, “clásicos contemporáneos” no excesivamente populares (que los hay); y por otro, obras más nuevas (innovadoras, sería preferible); a ser posible, con…
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