Si de celebrar un sexagésimo cumpleaños se trataba, creo que habrían debido estar por delante de Knussen, desde luego, sin ninguna duda, Wolfgang Rihm y Kaija Saariaho; pero también, entre otros, Philippe Manoury y Ryūichi Sakamoto (comprendemos la excusa de que no haya sido considerado “políticamente correcto” homenajear a Jorge Fernández Guerra, que también nació en 1952, por su tan reciente, durante once años, dirección del FMA; y bien de menos que lo echamos no pocos en ese cometido, y en el de director del, desgraciadamente, suprimido CDMC). Pues el compositor británico nacido en Glasgow basa la mayor parte de su fama en su labor como director y como organizador. Y el programa de obras propias (además de ser muy breves) que eligió para el FMA son de los años 70 del siglo XX, una miniatura de 1995 y la rescatada en 2010 Ophelia's…
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