Quizás haya sido éste el concierto que uno llevaba años esperando en su ciudad, en la orquesta que le gustaría ver convertida en referencia musical y artística con capacidad de trascender lo meramente local; algo para lo cual la plantilla de instrumentistas de la Real Filharmonía de Galicia está sobradamente capacitada (como esta noche han vuelto a demostrar). Se trata, por tanto, de encontrar un sentido, de insertarse en la creación de su tiempo, de ser ágora de reflexión sobre las tendencias estéticas que protagonizan el presente de quienes conforman (conformamos) esa masa denominada público; un conjunto de personas que ha demostrado una notable apertura a la novedad musical en Santiago de Compostela a lo largo de los últimos lustros, en las pocas oportunidades en que se les ha puesto en contacto con obras de verdadera enjundia, como…
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