"En mi juventud había dos tipos de pianistas: los serios, como Schnabel, que tocaban Mozart, Beethoven, Brahms y Schubert; y los virtuosos, que tocaban Liszt y Chopin. Mi profesor fue mi padre, y quiso hacer de mí un músico serio. Así que nunca toqué Liszt. Pero después dirigí a Claudio Arrau interpretando el Segundo concierto para piano, y él me abrió los ojos a la profundidad de la música de Liszt y su relación con Wagner. De hecho, él me dijo que dirigiera la obra en su conjunto como una escena wagneriana. Y es lo correcto. Es un gran lienzo sinfónico con piano obbligato". Son éstas que abren nuestra reseña palabras de Daniel Barenboim en conversación con Pierre Boulez, recogidas en el Teatro Schiller de Berlín por Richard Morrison para The Times; en entrevista publicada el 7 de junio de 2011. Dos días después, tenía lugar el primero…
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