Este concierto extraordinario, dedicado a los socios titulares de butacas del Auditorio Sony, nos asombró a todos por su extraordinaria calidad. Yo, personalmente, no había oído nada igual durante los últimos 30-40 años. Una orquesta de cuerdas, de 25 componentes – no tocaron siempre todos – de esta calidad solo se encuentra raras veces en el mundo. Y si además están siendo dirigidos por un especialista de la materia, como lo es el maestro Pichler, las cosas pueden llegar a alturas insospechables – y fue eso lo que ocurrió. Los asistentes recibieron un cuaderno con el programa, notas sobre las obras de Álvaro Guibert, detalles biográficos de director y solista y muchos otros pormenores, y después del concierto se sirvió una copa de cava y dulces en la antesala del auditorio. Una ocasión festiva, plenamente justificada por la maravillosa…
Comentarios