¿Se puede sentir nostalgia de lo no conocido, de sonoridades intuídas antes que sabidas, en definitiva, de tantas cosas pertenecientes a aquel pretérito mundo colonial?El sentido de datos y viejas lecciones de historia se agolpó en la sala del Centro Cultural de Caja Burgos, adonde arribó la Orquesta Filarmónica Filipina, cargada de recuerdos del viejo imperio hispano y de aquel autoctonismo insular, en un concierto que despertó la simpatía de todos los presentes.Es reseñable el valor de embajada cultural de esta orquesta, abriéndonos, con su programa centrado en compositores filipinos, un nuevo panorama musical, un mundo de sonoridades y formas –algunas ignotas y otras muy próximas–, que suponían la mixtura de oriente y occidente, aun cuando hoy algunos los piensan como irreconciliables.La sorpresa de nombres y apellidos como los de…
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