Extraña pareja la que se aparece en este programa: Ravel y Bruckner. En el librito donde vienen detallados todos los ciclos del Auditorio de Valladolid la segunda parte de este concierto aparece como indeterminada, y quizá de ahí una elección que parece fruto de las circunstancias antes que de un feliz hallazgo relacional. Por otra parte, hablando de libritos y por dejar liquidado cuanto antes lo peor de la noche, quiero hacer una pequeña referencia a algo que va de mal en peor: las notas al programa, insulsas y tópicas, en las que lo más original está en la afirmación de que Brahms era berlinés. Thibaudet dio lo que se esperaba. Se dice que las comparaciones son odiosas, pero ¡qué diferencia con la versión de su paisana Hélène Grimaud, la última escuchada en este auditorio! Pianistas, directores y orquestas muy distintos dan pie a…
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