Martes de carnaval. A las seis de la tarde está convocada una sesión del III Joven Festival, conjunto de actividades promocionales para estudiantes que se enmarca dentro del veterano Festival de Música de Canarias. En el auditorio Alfredo Kraus, a pesar de los precios populares, apenas dos tercios de entrada con más canas que pelos en cresta (también a los abuelos les convienen los descuentos en las localidades), y algunas parejas con parvulitos al cuello. Surge la eterna cuestión de la renovación del público sinfónico (para la que no tengo una respuesta firme), pero al terminar pienso que al menos unos cuantos de esos encrestados muchachos guardarán buen recuerdo de este concierto, y por lo tanto deseo que se les sigan proporcionando ocasiones así. Porque el concierto de hoy reúne algunos factores con los que sin duda se puede sentir…
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