Ya alguna vez hemos traído a las páginas de nuestro diario las reflexiones del pianista alemán Herbert Henck sobre las complejas relaciones que se establecen entre música y palabra; relación que, como un bisturí, por una parte nos permite racionalizar lo que la música tiene de abstracto, desentrañándolo; y, por otra, al apalabrar una experiencia artística cuyo lenguaje es otro, corre el riesgo de rasgar tantos de sus posibles, cercenando la intrínseca plenitud de su naturaleza asemántica... Me he vuelto a acordar de esta disyuntiva -tan cotidiana al quehacer del crítico musical- al abordar la reseña de este nuevo lanzamiento del sello EuroArts: una edición que, compositiva e interpretativamente, está más allá de las palabras, en las cimas de la historia de la música, tanto por la genialidad con la que Beethoven compuso estas partituras…
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