En 2013 se cumplen 100 años del estreno de La Consagración de la Primavera, y como es normal se ha programado o se programará asiduamente este año. Esto se entiende desde lo que cabe calificarse como tumultuoso éxito que la obra cosechó aquel 29 de mayo -pese al enorme descontento que el público expresó por la coreografía de Niyinski- y que dio alas a la carrera de una composición que, pese a no ser la más rupturista de Stravinski (Petrushka fue la verdadera puerta a este tipo de organización sonora en su más amplio concepto), conservó siempre ese halo de modernidad y, por tanto, de atemporalidad.
En un ejemplo doméstico de lo anterior, si la memoria no me falla La consagración ha sido la obra para gran orquesta más interpretada en el Auditorio de Valladolid (5 o 6 veces), aunque no siempre con los resultados deseables. La algo…
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