Adentrarse en el universo de Miguel Palma (Lisboa, 1964) supone poner en cuestión buena parte de nuestros prejuicios sobre las relaciones existentes entre arte y tecnología: un diálogo que en la muestra del artista portugués que durante esta primavera se puede visitar en el Centro Galego de Arte Contemporánea constituye un auténtico núcleo de reflexión, marcada, según Miguel von Hafe -director del centro compostelano-, por conceptos como narración, modernidad, interpretación, degeneración, fracaso o progreso; algo que lo lleva a cuestionar ya no sólo «los pilares de la práctica artística sino también las propias convenciones sociales y legales» de un proceso creativo de carácter híbrido, en el que los objetos se vacían de sus funciones originales, se deslocalizan, se redefine ya no sólo su naturaleza, sino su propia ontología (y con ello…
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