Era la primavera vez que la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) se enfrentaba a las dos obras del programa y además para la música de Mahler -con esa inmensa plantilla instrumental- se contó con la colaboración de un nutrido grupo de alumnos de Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco, que a punto estuvo de naufragar hace dos cursos por una gestión absolutamente disparatada, un auténtico sinsentido. Es una alegría ver cómo el barco se ha mantenido a flote y ha seguido navegando para llegar a buen puerto con proyectos tan hermosos como el de colaboración con la OSE en virtud del convenio 'Aula Jordá'.
El concierto dio inicio con una gran pregunta formulada por Charles Ives y una puesta en escena diferente para el común de los oyentes. La masa de cuerdas en el escenario, la trompeta en el pasillo de acceso del lado derecho de…
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