Antes de iniciar la crónica de este concierto, quisiera hacer saber a los lectores que mis experiencias del pasado, con la orquesta de cuerdas o de cámara de la Escuela Reina Sofía, fueron más bien negativas. Mucha gente de mi entorno compartía esta opinión. Esto no sonaba como era de esperar de alumnos tan excepcionalmente dotados. Era una cuestión de conjunción. Todos ellos/ellas con aptitudes de solistas, les costaba adaptarse al conjunto, y esto se notaba.Al respecto cabe recordar que la estadística demuestra que solamente uno entre doscientos alumnos de la famosa escuela Julliard, de los EEUU se hace famoso. Si, por sus características, multiplicamos este resultado por diez en el caso de la Escuela Reina Sofía, tan solo cuatro de sus ochenta alumnos se harán famosos. Los demás tendrán un puesto en una orquesta, que – ojalá – sea una…
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