Una orquesta sinfónica cabe apenas sobre el escenario del Auditorio Sony, más bien pensado para alumnos solistas o conjuntos de cámara. Para esta ocasión, la orquesta se formó de 10 primeros violines, 8 segundos violines, 6 violas, 5 violoncellos, 3 contrabajos -en total 32 cuerdas- y 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes. 2 fagots, 2 trompas. 2 trompetas (artistas invitados de la Brass Academy) y 1 de percusión (invitado de CPG Centro de Percusión de Granada); o sea, doce vientos y una percusión. Total de la orquesta, 45 músicos que llenaron a tope el escenario. No pasa desapercibido que en materia acústica, algunos fortísimos excedieron las posibilidades de la sala. Uno se va acostumbrando pero desde luego prefiero escuchar música de cámara allí -bajo condiciones ideales- que a una orquesta de estas dimensiones. Hace algún tiempo, oí la…
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