Esta es una crítica triunfalista. Así que aquéllos que gustan de juicios acerbos o disfrutan con fracasos escandalosos, quienes piensan que para ser un crítico respetado es necesario, en toda circunstancia, poner cara de "sí, pero", los que siempre se muestran descontentos porque la versión escuchada no alcanza las excelencias de un registro discográfico que guardan en su casa; todos ellos tienen ahora mismo una oportunidad excelente para dedicar su tiempo a otros menesteres más productivos o interesantes. El que se arriesgue a continuar en esta página, tendrá que aceptar mi entusiasmo. Que fue, por otra parte, el del público asistente a este asombroso concierto. Es verdad que, en este tipo de acontecimientos, uno tiene siempre la tentación de interpretar ciertas desmesuras en las manifestaciones de aprobación más como una cuestión…
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