Fue toda una agradable sorpresa ver y escuchar a un joven violinista español de apenas 20 años de edad, darnos una demostración de buen quehacer, en lo cual fue eficazmente secundado por la igualmente joven pianista austríaca radicada actualmente en Barcelona. Ambos tocaron sin micrófonos, cosa innecesaria en estas circunstancias. No obstante, debo señalar que la acústica de la Cripta es complicada: en las primeras filas, el piano sobresale y tapa a veces al violín. Esto no es el caso si uno se sienta más atrás, donde acaece todo lo contrario: el cuadro sonoro violín/piano es perfecto y el discurso del dúo maravilloso. De Mozart tocaron la conocida Sonata KV 454, con sus movimientos Largo-Allegro, Andante y Allegretto. Música muy grata por sus melodías inolvidables. El dúo repitió la exposición del primer movimiento, y al término del…
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