Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra no podían dejar pasar la oportunidad de homenajear el legado musical de Richard Wagner en el bicentenario de su nacimiento. Un compositor que forma parte de la trayectoria artística del director y del conjunto orquestal prácticamente desde su creación. De esta manera, la Obertura de Los maestros cantores de Nürnberg abrió eficazmente una velada que se había iniciado con las palabras del director argentino manifestando al público su incomodidad con la escasa iluminación del escenario. El Preludio de Parsifal, profundo y expresivo como pocas veces, nos hizo recordar la frase de Gurnemanz al final del primer acto: “aquí el tiempo deviene en espacio”. Al comenzar la segunda parte, el director argentino advirtió que no podrían seguir tocando ante tan escasa iluminación. A lo que respondió el…
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