La soprano greco-argentina Elena Suliotis (Atenas, 1943) constituye probablemente el paradigma de la biografía fulminante, pero muy breve, de la cantante dotada de voz tan extraordinaria como escasa técnica o sensatez para planificar la carrera.Es la particular historia, por desgracia muy frecuente, de las estrellas fugaces de la ópera, entre las que Suliotis conquista por derecho propio el status de reina. Formada en Buenos Aires -donde su familia acabó instalándose- y posteriormente en Milán, Suliotis fue saludada como la gran sucesora de Maria Callas, que a la sazón se retiraba en aquella época. Onerosa herencia para una joven debutante apenas veinteañera. La comparación no se hizo a la ligera porque el perfil se ajustaba y el material era único: la de una soprano dramática de similar extensión, hermoso timbre, agudos rotundos hasta…
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