Cuando en otoño de 2012 fueron retomadas las Xornadas de Música Contemporánea de Santiago de Compostela, mi decepción con el programa de conciertos presentado fue mayúscula. Difícilmente se podía calificar de ‘contemporáneos’ a la mayoría de los mismos, y la sensación que quedaba tras escuchar la casi totalidad de aquellas citas era la de que se había programado con el tan manido criterio del ‘café para todos’, sin que la actualidad cronológica, ni mucho menos la excelencia artístico-musical, guiasen la selección de repertorio e intérpretes en aquellos conciertos. Comenté esta impresión en su momento con José Víctor Carou, que como director gerente del Auditorio de Galicia era quien ejercía la dirección de las Xornadas. Carou me pedía un margen de confianza, pues estaba seguro de que en 2013 esta cita experimentaría una notable…
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