“No me gusta salir de gira; si he venido a Canarias es porque me lo ha pedido mi amiga Candelaria”, declaraba Riccardo Muti en la rueda de prensa previa a estos conciertos. Ciertamente, la presencia de la Orquesta Sinfónica de Chicago con su maestro titular para inaugurar la trigésima edición del Festival Internacional de Música de Canarias se debe en buena medida al empeño personal de su directora, Candelaria Rodríguez.
Aunque ese empeño ha sido saludado con tantos elogios como denuestos, y en esta ocasión tirios y troyanos tienen, ambos, su miaja de razón. Por una parte, la imagen del Festival consiste en la atracción de turistas melómanos de todas partes con el doble gancho del clima canario y las buenas orquestas, y además la de Chicago aún no había debutado en él: es decir, en pleno invierno no hay otro lugar en el planeta donde…
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