György Ráth (Budapest, 1961), asiduo director invitado durante los primeros seis años de la Sinfónica sevillana, ha regresado al mismo podio diecisiete años después. El agitado treintañero que recordábamos de aquellos tiempos iniciales ha perdido su excesivo frenesí para adoptar unos modales mucho más reposados (quizá demasiado). Los extremos nunca son buenos; pero, puestos a elegir, creemos que ha mejorado, en madurez y cercanía al 'punto justo': tras un punto de prolija lentitud en el inicio de la Sinfonía nº 3 en La menor, Op. 56, ‘Escocesa’ (lugar donde estuvo de visita Mendelssohn en 1829, pero cuya partitura no fue escrita, a partir de los esbozos de entonces, hasta 1839, y terminada en 1842), la batuta (y la Orquesta) recuperaron su pulso y su sonoridad, hasta acabar brillantemente, creciendo a lo largo de sus cuatro movimientos:…
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