Se pregunta Rob Haskins, experto en la obra de John Cage (Los Angeles, 1912 - Nueva York, 1992) y alumno del compositor norteamericano, por qué fue tan escasa la producción para órgano de este genio, en un catálogo que comprende prácticamente todas las posibilidades instrumentales en una profusión de partituras sin parangón entre los creadores más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. El órgano, según Haskins, era a priori un medio ideal para expresar las ideas musicales de John Cage: el ‘instrumento preparado’ por antonomasia, con su amplísima variedad de timbres y registros; así como una posibilidad excelente en cuanto a otro de los caballos de batalla del californiano: la espacialización del sonido, a partir de los distintos cuerpos del órgano y su diversa conformación en cada sala o iglesia. Entre las hipótesis que Haskins…
Comentarios