Llegó el segundo programa y los políticos que el día del estreno habían cancelado su asistencia por el salvaje asesinato del juez José María Lidón, volvieron a ocupar sus asientos. Y un público de todas las edades llenó el Teatro de la Zarzuela. Y todos parecieron disfrutar. Eso es Paul Taylor.El primer ballet de la noche, Cloven Kingdom, se encargó de preparar el ambiente de retrospección y sobriedad que se necesitaba. Con música de Arcangelo Corelli, Henry Cowell y Mallory Miller, sabiamente combinada por el percusionista John Herbert McDowell, llevaba a la confusión melódica, tanto musical como coreográficamente, con una riqueza rítmica inigualable. Esta obra visceral, estrenada en 1976, es un claro reflejo de la impetuosa búsqueda de Taylor en una época en la que se jugaba tanto con el espacio y sus direcciones, como con la…
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