Finalmente llegó la noche de los International Opera Awards, tan anticipada como la de los Óscares en el mundo operístico, aunque en un lugar de encuentro de tiempo mas inestable que Los Angeles y sin público aglutinándose para ver entrar celebridades. No hubo que luchar entre fanáticos para acceder al gran salón del Grosvenor House Hotel frente al Hyde Park londinense.“¿Y si de hacer algo parecido a los Óscares con la ópera, porque no llamar las Toscas a los trofeos?”, sugirió un colega genuinamente divertido ante la idea de elevar el arte operístico a los niveles de la promoción publicitaria cinematográfica. Pero no, los trofeos, unos delicados monolitos decorados con una elegante clave de sol, no tienen nombre. Son simplemente “premios operísticos”. Y en medio de nuestro mundo algo gris de los críticos musicales, los que fuimos…
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