Musicología

Eugenia Osterberger: recuperar la memoria histórica

Julio Andrade Malde

jueves, 24 de abril de 2014

Días atrás, en la sala del Museo de Bellas Artes de La Coruña, tuvo lugar un acto musical a cargo de las investigadoras Rosario Martinez y Beatriz López-Suevos, en el curso del cual dieron a conocer a la compositora gallega, Eugenia Osterberger, de casada, Madame François Saunier [Nota 1]. La sesión, que congregó a muchas personas interesadas en la recuperación de la memoria histórica musical coruñesa, fue ilustrada con un concierto en el curso del cual Susana de Lorenzo, soprano, y Beatriz López-Suevos, pianista, interpretaron las canciones para voz y piano, actualmente conocidas, de la compositora gallega.

Gallega, porque, pese a sus apellidos, nació en Santiago de Compostela, en 1852, y además, de familia coruñesa por parte de madre. Vivió durante bastantes años en la ciudad herculina, a partir de 1879, fecha en que contrajo matrimonio con Francisco (François) Saunier, director de la Fabrica de Gas de la urbe. Se educó en Galicia y en Francia, y adquirió una considerable cultura; dominaba el gallego, el castellano y el francés. Formaba parte de la burguesía ilustrada coruñesa que tenía en alta consideración su capacidad intelectual. Se integró en la sociedad El Folk-Lore Gallego, que presidía doña Emilia Pardo Bazán, y que contaba con grandes personalidades de la vida cultural coruñesa [Nota2]. Fue el antecedente de la Real Academia Gallega, de la cual formó parte también Eugenia Osterberger en calidad de miembro correspondiente desde su fundación. 

Esta notable personalidad es aún una desconocida. Las investigadoras Rosario Martínez y Beatriz López Suevos, en una interesante publicación que lleva el nombre de la compositora y, como subtítulo, “Una aportación femenina a la creación musical gallega” [Nota 3], nos han desvelado algunas facetas de su vida, de su obra y también, por las cartas que escribió, algunos rasgos de su carácter; pero ni siquiera sabemos la fecha exacta de su muerte; tan sólo que, desde La Coruña, fue a vivir a la Costa Azul en un momento, no datado con precisión, de la primera década del pasado siglo. 

Tuvo siete hijos, lo cual resulta especialmente notable para una mujer que desarrolló una actividad musical importante y participó de manera activa en la vida cultural de la urbe coruñesa. De la lectura de sus cartas se deduce que escribía con elegancia. En una de ellas, enviada desde su lugar de veraneo, en Betanzos, a Canuto Berea, solicita al editor y comerciante el envío de un piano en régimen de alquiler rogándole que tenga en cuenta sus modestos recursos económicos, pero haciéndole partícipe de la imperiosa necesidad de disponer del instrumento porque sin él ella es “cuerpo sin alma, espíritu sin alimento”. 

Gracias a las investigadoras mencionadas, conocemos dos vertientes de su actividad compositiva: el piano y la canción de salón para voz y piano. Sus obras fueron publicadas por la Editorial Canuto Berea, de La Coruña, por la de F. Laurens, de París, y por las editoriales de Benito Zozaya y Casa Dotesio, de Madrid. Es curioso señalar que Berea, pese a haber publicado la mayor parte de las cantigas para canto y piano de Montes, Chané, Baldomir, Lens y otros músicos gallegos, no editó ninguna de Eugenia Osterberger, aunque sí sus obras para piano. Teniendo en cuenta que una de las canciones que han llegado a nuestro poder lleva el número de opus 158 (el aria italiana, Ma mi dicesti), parece evidente que la producción de la compositora gallega ha debido ser muy abundante; pero lo que se conoce actualmente no llega a dos docenas de partituras. 

Aun con las limitaciones que impone una sola escucha de las piezas interpretadas y de no haber dispuesto de las partituras para su estudio, se ofrecen a continuación algunas impresiones recogidas a vuelapluma durante el concierto, añadiendo algunos datos de interés que ofrecen las autoras del libro en unas notables notas de programa.

1. Canciones italianas

Dos piezas que tienen en común la melodía amable y el acompañamiento pianístico sencillo; ello las hacía apropiadas para que las señoritas de la burguesía coruñesa, cuyos estudios de cultura general incluían el canto y el piano, pudiesen interpretarlas sin dificultad. La inspiración no se halla lejos de las canciones del compositor italiano, Paolo Tosti, del cual, en el concierto, para acentuar esta similitud, se intercaló entre las dos piezas italianas de Eugenia Osterberger la hermosa romanza, Ideale

Ma mi dicesti, opus 158 (aria)

Línea de canto asequible para cualquier extensión de voz, y acompañamiento arpegiado de fácil ejecución. Introducción pianística breve a la que sigue una sola sección que se repite y concluye con una coda. Señalan las investigadoras que el contenido del texto -el reproche por una promesa de amor incumplida- se expresa de modo apasionado.

Ove sei?

Aunque no se explicite el género de esta canción, puede ser considerada como una romanza, escrita sobre un notable soneto del poeta italiano, Carducci. Tanto el canto como el piano se hallan, como en el caso anterior, exentos de dificultad. Parece estructurarse en la fórmula clásica de recitativo y aria. Es una pieza especialmente agradable.

2. Canciones gallegas

Como se ha anticipado, se trata de cantigas de inspiración gallega y sobre textos en esta lengua. Siguen la línea establecida por Marcial del Adalid en sus Cantos Nuevos y Viejos de Galicia y en su mélodies francesas, línea a la que se adscribe la producción de los compositores gallegos de canciones, coetáneos y posteriores, que se han mencionado más arriba. También con objeto de resaltar la afinidad entre estos músicos y Eugenia Osterberger, se interpretó en el concierto la preciosa melodía, Maio longo, de Baldomir.

¡Adiós, Galicia!

Se define como melodía gallega. El texto, perteneciente a un vate natural de Maside (Ourense), describe la melancólica despedida que hace un soldado evocando a sus seres queridos y a su tierra natal, la cual describe con un intenso sentimiento de saudade. Por eso, la obra se ha convertido en el Himno de Maside. Posee una introducción pianística en compás de seis por ocho y le sigue una suerte de “aria da capo” en idéntico metro; el piano expresa una inquietud que acaso traduce la angustia del que parte a la guerra, que es probablemente la de Cuba. 

Ausencia

Es una breve y elegante canción escrita asimismo en compás de seis por ocho. La inspiración gallega de la música se advierte sobre todo en la primera sección; la segunda es más convencional. El texto describe la morriña del emigrante que se halla en tierra extraña y ansía, como tantos otros, el retorno.

Falas de nai

Melodía gallega sobre un poema de Juan Bautista Armada, marqués de Figueroa. El texto es de contenido sencillo, pero posee una estructura muy peculiar en dos estrofas que contienen, cada una, ocho versos de diez y de cinco sílabas en alternancia, lo que produce un efecto rítmico interesante [Nota 4]. Tal vez por ello, la autora ha optado por escribir una pieza de melodía y acompañamiento sorprendentes que recuerdan una seguidilla y, en mi opinión, se alejan considerablemente de la inspiración galaica. 

3. Cantigas y Melodías Gallegas

Basadas en textos de carácter popular, extraídos del Cancionero Popular Gallego, de José Pérez Ballesteros (1886). Se hallan recogidas en un libro de música que contiene un total de ocho piezas de diverso carácter, aunque Eugenia Osterberger establece dos categorías, como el título indica: cuatro cantigas y cuatro melodías. La autora dedica la obra al Centro Gallego de Buenos Aires. Está impresa por la Litografía e Imprenta Roel, de La Coruña, en 1907. La inspiración gallega es evidente. La colección recuerda, por su contenido y propósito, la recopilación de canciones populares que hizo Adalid en su ya mencionada e importante obra, Cantares Nuevos y Viejos de Galicia. Estas son las piezas de la compositora gallega:

Adiós, miña Manoeliña, cantiga amorosa; Almendriñas nas orellas, cantiga burlesca; Casadiña de tres días, cantiga de casamiento; Mariquiña non te fíes, cantiga de consejo; Agora que ven a leva, melodía triste; Non ch’as quero, non ch’as quero, melodía de desaire; Adiós, adiós, queridiña, melodía de despedida; y Arriba, pandeiro roto, melodía de menosprecio. 

NOTAS

(1) En Francia, es habitual que la mujer lleve no sólo el apellido, sino también el nombre de su marido

(2) Entre esas importantes personalidades, Fanny Garrido, escritora, bella esposa del compositor, Marcial del Adalid; Víctor López Seoane, junto con Luís Freire, el más importante naturalista que ha dado Galicia; Francisco María de la Iglesia, autor de la letra de la célebre Alborada Gallega, de Pascual Veiga; Salvador Golpe, vate, cuyo poema Meus amores tuvo el honor de ser convertido por Baldomir en una de las más bellas canciones gallegas de salón…

(3) Beatriz López-Suevos Hernández y María del Rosario Martínez Martínez, "Eugenia Osterberger (Mme. Saunier). Una aportación femenina a la creación musical gallega”. Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia. Tomo IX. Nalgures. 2013. ISSN 1885-6349

(4) Aunque también puede entenderse como dos estrofas de cuatro versos cada una, siendo los versos de quince sílabas, lo que es muy poco común.

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