Un completo y hermoso programa nos deparaba este duodécimo concierto de la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Sevilla. Los Cuatro cuadros de Murillo, que el sevillano Manuel Castillo compusiera en 1982, con sus guiños musicales a la época del celebérrimo pintor hispalense, sirvieron de consistente introducción a una española primera parte. La lectura de Okko Kamu se situó a medio camino entre el dominio técnico y cierto distanciamiento expresivo, en lo que fue la tónica dominante de toda la velada.
En esa línea se mantuvo el director finlandés con las Noches en los jardines de España, aquí un tanto metronómico y dejándose por el camino gran parte de la apabullante riqueza rítmica e idiomática de la obra pese a determinadas sutilezas tímbricas de interés. En definitiva, Kamu careció de la intensidad que solemos asociar esta…
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