Poca concurrencia en el Teatro Fortuny de Reus la noche del sábado para asistir al concierto de la OCM dedicado a clásicos del siglo XX i XXI. Estructura clásica también en el programa: obertura, concierto y sinfonía. En este caso, el papel de obertura lo hizo el Adagio de Barber, mientras que la segunda parte la ocupó la música incidental de Sibelius para el drama simbolista de Maeterlinck.
El Adagio de Barber es una pieza conocidísima, un clásico de la música de los EEUU, del siglo XX y, también, por qué no, de la música de cine. Para dicha obra, la plantilla dispuesta era 66543. El público estuvo muy atento y silencioso, tanto, que en esa mágica pausa que se produce antes de los compases finales, se podía oír el latido del corazón.
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