España - Galicia

Derribar fronteras, tender puentes

Paco Yáñez
miércoles, 18 de junio de 2014
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Ourense, jueves, 5 de junio de 2014. Teatro Principal. Remix Ensemble Casa da Música. Emmanuel Nunes: Rubato, registres et résonances. Béla Bartók: Constrastes Sz. 111. Igor Stravinsky: Suite de L’Histoire du Soldat. Arnold Schönberg: Kammersymphonie Nº1 opus 9 (trascripción de Anton Webern). Ocupación 8%
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Ostenta la ciudad de Ourense, a lo largo de 2014, la capitalidad cultural del eje atlántico, algo que ha querido reflejar en la vigésima edición de su ciclo Enclave de Cámara, que como cada año tiene lugar en el Teatro Principal orensano. Ello se ha traducido en una presencia mayor de agrupaciones portuguesas, con el objetivo de potenciar un diálogo que, en el ámbito de la música clásica -no tanto en la tradicional o en el folk-, parece insuficiente para dos territorios limítrofes (y hermanos) que en la actualidad cuentan con instituciones musicales ya sólidamente asentadas, como lo son las dos orquestas profesionales gallegas o, en Porto, ese referencial proyecto (del que tanto podríamos aprender en Galicia, de contar con gestores con la altura de miras con los que en Porto cuentan) que es la Casa da Música.

Precisamente, desde Porto llegaba hoy a la ciudad de las burgas una de sus agrupaciones residentes (y único gran ensemble profesional especializado en música contemporánea en la Península Ibérica): el Remix Ensemble Casa da Música. Si no recuerdo mal, desde su formación en el año 2000 ésta era la primera visita del Remix a Galicia (no así al resto de España), algo que debe hacernos recapacitar ya no sólo sobre la escasez y debilidad de nuestros vínculos musicales (entre ciudades que distan apenas dos horas por autopista), sino sobre la atención (tema aquí denunciado una y otra vez) tan mínima y desnaturalizada que se presta a la música actual en la mayor parte de las programaciones musicales gallegas, territorio artístico cotidiano para el Remix. Y es así que, aunque nos felicitamos por la presencia del ensemble portuense en Galicia, hemos de poner un ‘pero’ a esta visita: lo conservador del programa elegido, que se retrotrae prácticamente a clásicos del primer tercio del siglo XX, sin incluir a ningún autor vivo entre las cuatro partituras programadas (hecho que no se da en ninguna de las visitas del Remix a otras ciudades europeas en 2014, convirtiendo la cita gallega en la más anacrónica de sus salidas fuera de la Casa da Música).

Remix Ensemble interpretando la Kammersymphonie nº 1 de Schoenberg-Webern

La pieza más reciente sería, de este modo, Rubato, registres et résonances (1991), obra del compositor portugués Emmanuel Nunes (1941-2012) que tiende, así, un nuevo puente en este concierto entre Galicia y Portugal; precisamente a través de una partitura que ya lo había tendido en su día, pues el estreno de Rubato, registres et résonances, obra dedicada a título póstumo al compositor gallego Enrique X. Macías, tuvo lugar en Santiago de Compostela, el 13 de marzo de 1991, en las Xornadas de Música Contemporánea de la capital gallega (cuando tal calificativo se podía aplicar sin sonrojo a este evento). Se trata de una obra que dialoga con la música de Johann Sebastian Bach, con su BWV 780, por medio de un trío de flauta(s), clarinete(s) y violín (y aquí podemos lamentarnos -cosa, imaginamos, de las penurias económicas de estos ciclos que a encaje de bolillos presupuestario obligan a sus programadores- de la pequeña plantilla que el Remix ha traído hoy a Ourense, como mucho en quinteto en su obra más amplia). Así pues, si el Remix mira en este concierto a las raíces de su cotidianeidad musical, a tres de los creadores que refundaron los lenguajes en los albores del siglo XX, Nunes va más allá, a una de las alfaguaras de la música occidental, a un Bach aquí arroyo que aparece y desaparece a lo largo de la partitura, como una presencia velada, sugerida, apenas intuida.

Una suerte de gran arco describe Nunes en su obra, de planteamiento circular que podríamos decir toma a Bach como principio y fin, como presencia constante y fuerza gravitatoria desde la que el lisboeta trama una música serena que apuesta por la articulación del material en diversos grados y una saturación de texturas para la que alterna diversas tesituras en los vientos, con especial mención para un instrumento por Nunes tan querido como la flauta contrabajo (recordemos su uso en La Douce (2008-09), teatro musical de cuyo estreno en Porto por el Remix Ensemble dimos cuenta en nuestro diario). Algo de teatral conserva la interpretación del Remix hoy, especialmente en el violín de José Pereira, de marcados contrastes, mayores que los expuestos por sus compañeros de trío, donde Victor Pereira ha vuelto a sonar técnicamente exquisito, con un clarinete de sonido redondo que ha servido de empaste entre el violín y unas flautas en segundo plano hoy en manos de Raquel Lima, más contenida y parca que en otras ocasiones. Su apuesta ha sido la de una armonía no consonante, inestable, bajo la que fluía ya no sólo ese torrente bachiano, sino una suerte de espectralismo desarticulado en el que Nunes trabaja los intervalos en y entre los instrumentos de forma muy personal y sobria, con una densidad muy austera. Y es que para Nunes el releer los clásicos que tanto amó no era una ocasión para el lucimiento virtuosístico, para la apropiación de joyas musicales con las que maquillar las carencias de lo propio, sino un ‘medirse’ con aquellos que componen el coro de la genialidad trasversal a la historia: una genialidad que le exigía dar lo mejor de sí mismo. No diría que Rubato, registres et résonances esté entre sus partituras más inspiradas, pero sí nos permite conocer algunas de sus señas de identidad, su seriedad, rigor e insobornabilidad (que tanto echamos en falta desde su muerte, pues cualquier diálogo con Nunes, ya fuera cara a cara o por medio de sus partituras, era una invitación a abismarse en la trascendencia, en lo que de valioso y profundo habita en nosotros conectándonos con la historia).

De Béla Bartók (1881-1945) escuchamos sus Constrastes Sz. 111 (1938), partitura en la que, de nuevo, han destacado sobremanera José Pereira y Victor Pereira, con un marcado rubato que quizás constituyó su licencia más subjetiva en una lectura en general moderna en cuanto a sentido y estilo, con un carácter muy estructural, a la vez que poco idiomática, veladamente magiar. El solo de clarinete sería un buen ejemplo, con su aristada articulación, así como el modo en que violín y piano se incorporan a su canto. El piano de Jonathan Ayerst ha sonado en el primer movimiento más discreto, muy rotundo y definido en sus arpegios, pero más en segundo plano en cuanto a construcción del trío. El segundo movimiento ha sonado seco, como interpretado desde la Música para cuerda, percusión y celesta en una óptica bouleziana. Así pues, la medida y el control han sido la nota dominante, en especial en los pasajes a dúo entre violín y clarinete. En ‘Sebes’, lo que parecía resonar de forma constante como inspiración en cuanto a estilo fue el Cuarteto de cuerda nº 4 bartokiano, con gran virtuosismo y un incisivo y vehemente pulso rítmico, además de un sentido -otra vez- muy moderno de la lectura por parte del Remix, destacando aquí el violín de José Pereira por su vibrante digitación, de inmaculada técnica y rabiosa musicalidad.

Recientemente dejamos constancia en Mundoclasico.com del concierto que el pasado 27 de abril, dentro del festival ‘Música e Revolução’, había interpretado el Remix Ensemble, con L’Histoire du Soldat (1918) de Igor Stravinsky (1882-1971) en programa. Lo que hoy nos ofrecía el Remix era el arreglo de la suite en versión para trío, escrito por Stravinsky en 1919. Con respecto a la lectura que en Porto dirigió el norteamericano Jonathan Stockhammer, encuentro aquí mayor libertad instrumental, menos subordinación a la narración, y un punto más de teatralidad, además de una marcada sensualidad en la versión hoy escuchada. Si en Porto el violín tenía un carácter parco y sobrio, aquí ha sonado libre y diabólico, poniendo la base rítmica y melódica para sus compañeros de trío, así como un referente armónico desde el que apuntalar las voces de clarinete y piano (ese instrumento que Stravinsky decía no casaba con el carácter ni el sentido de L’Histoire du Soldat, aunque finalmente lo incorporase a este arreglo). El Remix ha sonado sólido y notable en todo momento, tanto en unos robustos unísonos, muy tímbricos y redondos, como en los pasajes con preeminencia de los solistas, frenéticos por momentos, como los pizzicati de José Pereira al violín. Destaca también Pereira en una exposición excelente del tema en forma de tango, muy contrastada y sugerente, con una galería caracterial que, en una sola pieza, va del galanteo a lo diabólico, de lo sensual a lo malicioso, portando ecos de la base textual, convocando las voces del texto de Cocteau; si bien, como antes señalábamos, dando todo el empaque a lo musical. Así ha sonado, igualmente, el final: frenético, a tumba abierta, redondeando una versión muy disfrutable.

El arreglo realizado por Anton Webern entre 1922 y 1923 de la Kammersymphonie nº 1 opus 9 (1906) de Arnold Schönberg (1874-1951), en trascripción para piano, violín, violonchelo, clarinete y flauta, tendió igualmente puentes en su día entre España y la música europea, pues fue estrenado en Barcelona en 1925 (segunda partitura, pues, con primicia absoluta en nuestro Estado de las programas en Ourense por el Remix). A pesar de que todas las lecturas del grupo luso han sonado con gran notabilidad, me quedaría con su versión de la Kammersymphonie nº 1 como punto culminante, por su síntesis de sentido orgánico en la construcción sinfónica y cuidado respeto por las voces individuales en lo camerístico; dando pleno sentido al carácter y estructura de la partitura. Así como el trío de Nunes se retrotraía a Bach, algo de esa sustancia bachiana se expone también en la pieza de Schönberg, muy afianzado estructuralmente por el Remix, que ha trabajado de forma sesuda y nítida la fuga dentro del quinteto, enfatizando la variación tímbrica en(tre) cada intervalo y desplazamiento armónico; con lo cual, de nuevo, su trabajo sobre el material sonoro (enfoque típico de los grupos de música actual) observa al Schönberg de 1906 desde periodos posteriores del genio vienés, ya desde las propias Fünf Orchesterstücke opus 16 (1909, rev. 1949), por su rigurosa combinación de alturas y colores instrumentales (una mirada que se convierte en prospección de lo técnico con un carácter de revisión histórica, llegando a sus fuentes germinales, a un Bach del que Schönberg y sus alumnos tanto bebieron).

A pesar de que el arreglo para quinteto pierde parte de la opulencia y sensualidad de los timbres originales -especialmente en los metales-, el Remix ha suplido dichas ausencias con una lectura técnicamente exquisita, en la que la articulación y el carácter han engrandecido las partes de cada solista, fundamentalmente en lo referido al piano, al violín y al violonchelo. Magníficas, las cuerdas del Remix, con un José Pereira de nuevo liderando al ensemble portuense y un Filipe Quaresma que ha aportado un trabajo más en segundo plano desde su violonchelo, pero de enorme importancia en el empaste y amalgama de la estructura, con especial brillo en sus enigmáticas y etéreas series, que avanzan al compositor dodecafónico que Schönberg sería. Brillante, también, Jonathan Ayerst en el piano, otorgando amplitud armónica al quinteto, verticalidad y puntos de encuentro. Más discretas, las maderas, apuntalando el fluido del conjunto, otorgando diversidad textural al quinteto, pero sin un especial lucimiento; aunque en línea con el carácter potente y aristado de esta interpretación, de nuevo rotundamente moderna y viva, de gran aliento expresivo e impacto en términos globales.

Una pena, como en tantos otros conciertos de música contemporánea en Galicia (recordemos lo bochornoso de la visita el pasado otoño del Ensemble Modern a Santiago de Compostela, con tan sólo 30 personas en las butacas del Teatro Principal compostelano -en un programa, cierto es, más arduo y mucho menos conocido, íntegramente formado por compositores actuales-) la escasísima presencia de público en el teatro orensano: apenas 30 personas para una propuesta que a nadie debería asustar de partituras ya clásicas del siglo XX, servidas con una excelencia no siempre disfrutada en Galicia en estos repertorios, además de en condiciones acústicas muy favorables. En todo caso, los que hasta Ourense nos hemos acercado nos vamos con la sensación de haber participado en una velada interpretativamente muy notable, en la que echamos en falta mayor actualidad musical en cuanto a repertorio (tratándose del conjunto que se trata), pero que esperamos preludie próximas visitas del Remix Ensemble a Galicia (a poder ser con su plantilla al completo), ya no sólo para tender puentes entre dos territorios que no deben vivir de espaldas en ningún sentido (mucho menos en absurda competencia localista en el marco de un mundo globalizado), sino para tender pasarelas que nos permitan vivenciar lo mejor de la música actual: ésa que el Remix defiende como pocos conjuntos en la Península Ibérica.

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