Cuando se acabó el dinero de Alberto Vilar, la Royal Opera House se consiguió a los Parker para mantener su programa de entrenamiento de jóvenes artistas. Se trata de una familia que a través de su Oak Foundation hace filantropía en serio, esto es, sin la menor apelación a medios de publicidad para propagar sus tareas benéficas. Tal es así que algunos beneficiarios por el programa, no conformes con recibir dos años de contratación a sueldo de la Royal Opera insistieron en conocer a la famosa Jette, y ella les dio el gusto con auspiciosas declaraciones a la revista de los Amigos del Covent Garden: “Me encanta la ópera, aunque no sea muy conocedora” Bien, sobre todo por eso de no ser muy conocedora. Los amores distanciados y repartidos (en este caso con otros proyectos no operísticos de similar relevancia) son frecuentemente los mas fieles.
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