El repertorio frecuentado por Joan Sutherland la muestra fuertemente involucrada en la recuperación del bel canto, como otras colegas contemporáneas igualmente insignes -Gencer, Caballé, Sills-. Si se acercó a muchos de sus papeles, fue por el apoyo de su marido, el director Richard Bonynge, su acompañante casi exclusivo desde 1965, que estaba tan involucrado como las cantantes ya citadas y como directores de la talla de Gianandrea Gavazzeni -gran conocedor de la obra de Donizetti- en recuperar los títulos más infrecuentes.Sus versiones suponen un esfuerzo -innovador en su momento- por ofrecer las partituras según sus concepciones originales, reabriendo cortes tradicionales y respetando todas las repeticiones. En ocasiones, son el resultado de investigaciones musicológicas que frecuentemente suponen riesgos audaces, con resultados…
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