Esperanzadora imagen, la que en la sesión matinal de la última jornada de son[UT]opías 2014 reunía en el paraninfo de la Universidad de Santiago de Compostela a jóvenes compositores y músicos de muy diversas procedencias geográficas (España, Italia, Alemania, Rumania, Noruega, Japón, Taiwán, etc.) alrededor de un piano para investigar posibilidades tímbricas, comprobar diferentes usos de medios electrónicos aplicados a las cuerdas del arpa, o calibrar cómo llevar al papel pautado los efectos alquitarados en su tan estrecho contacto con la materia sonora, para así dar nuevos pasos en su aprendizaje del mundo como topología y proceso musical... Este momento de cooperación verdaderamente intercultural fue, en mi opinión, uno de los puntos álgidos de una edición de son[UT]opías caracterizada por una más cercana colaboración entre creadores e…
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