Si algo han evidenciado los fastos del centenario de Giuseppe Verdi, seguramente haya sido el carácter 'democrático' de los aciertos y especialmente de los fiascos a la hora de programar sus títulos, puesto que los de la segunda clase han constituido una mayoría en teatros grandes, medianos o pequeños: recordemos, por citar los ejemplos más cercanos, el balance irregular de Rigoletto en Madrid o Il Trovatore en Sevilla.Siguiendo esa estela hacia el sur, encontramos este esperado Ernani malagueño. Sin afondar en la mediocridad, ha tenido igualmente sus más y sus menos, confirmando que 'atreverse' con Verdi, a pesar de las buenas intenciones o contar con un conjunto de artistas entregados y de suficiente nivel, entraña muchas incertidumbres. El principal escollo ha sido, de nuevo, probablemente el más espinoso de todos: hacer justicia en…
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