¿Quién se acordó de lo que era o hacía Alfred Nobel durante la histeria mediática que rodeó el anuncio de los premios que llevan su nombre la semana pasada en Estocolmo? ¿Y quién se acordará de Birgit Nilsson en algunos años? De cualquier manera, fue en la misma semana y en la misma ciudad que las más altas personalidades del mundo de la ópera acudieron a la misma sala de ceremonias de los Nobel para acompañar a los reyes locales y el presidente de Austria a la entrega de un premio de un millón de dólares. Birgit Nilsson (1918-2005) es la única diva operística bajo cuya advocación es posible hacerse rico, o mas bien aumentar una riqueza ya solidificada con abundantes cachets. Antes de morir, la soprano dramática sueca insistió a los ricos admiradores dispuestos a perpetuar su nombre con una generosa donación que ella quería algo así como…
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