En los libros de estilo periodístico, imaginarios o reales, que están ahí, en muchos casos precisamente para obviarles, se pide que se eviten palabras como extraordinario o espléndido, y se rechazan porque remiten a conceptos demasiado manidos. Sin embargo la realidad es tozuda y esos términos son los que en este caso mejor compendian lo que ofrecieron en el concierto Mischa Maisky y Pavel Gililov.Mischa Maisky planteó su intervención como un ejercicio de introspección, de interiorización de los sonidos y lo que significan. Así que las obras, ya fueran de Mendelssohn, Brahms o Shostakovich, estuvieron siempre bajo el signo de la contención, sostenidas en esa frontera entre la disgregación y lo sublime.Propuestas distorsionadas en parte por la acústica de la sala que ofreció relaciones diferentes entre el sonido del piano y el chelo según…
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