Con el espectáculo Pecado, pescado, la Compañía Metros ha presentado un trabajo que rinde homenaje al paso del tiempo, más concretamente al relevo generacional, donde la convivencia de una pareja de ancianos con una de jóvenes provoca el brote de los anhelos, las ilusiones y las frustraciones de sus caducas vidas. Esta historia se inserta en el campo de las historias humanas, un terreno en el que Oller sobresale indiscutiblemente como coreógrafo excepcional. Nadie como él es capaz de plasmar la psicología de las personas, del día a día, con esa sencillez y claridad. Trabaja los estados de ánimo desde un prisma sincero, respetuoso, cariñoso y con buenas dosis de humor. Tiene el don de elevar el porcentaje de expresión que hay en la danza a las cotas más altas, la expresión es el fin y el medio en sus obras, es lo que le otorga…
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