Como broche final del Festival de Otoño, actuó en el Teatro de Madrid la compañía de Michael Clark, presentando un programa variado que recogía obras de su primera etapa creativa y de la más reciente concepción, una oportunidad de oro para poder observar la evolución y maduración del coreógrafo.La primera obra, Fall, pertenece a esas primitivas experimentaciones que Clark realizaba en colaboración con el extravagante diseñador Leigh Bowery, con el escenógrafo Trojan y con el grupo punk The Fall. El resultado de estas mezclas es un lenguaje transgresor y provocador, que en muchas ocasiones puede llegar a ser agresivo para el espectador, mediante el cual consiguen ridiculizar determinadas situaciones y actitudes, denunciando la falsedad de la vida cotidiana.Concretamente en esta obra, se intuye cierta crítica y necesidad de ruptura con…
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