En los tiempos actuales, la conocida formulación novelística de Françoise Sagan es por completo irrelevante: Brahms le gusta a todo el mundo. Y, sin embargo, no siempre fue así. Como sucede con frecuencia, la ulterior generación rechazó, en gran medida, sus creaciones. Tal vez porque reaccionaba contra la música romántica -que Brahms representaba hasta cierto punto- buscando otras formas de expresión. Y también porque en ciertos países los prejuicios nacionalistas se entremezclaban con las nuevas inquietudes. Así sucedió en Francia, donde gran parte de la crítica y un número considerable de músicos se cubrieron de ridículo al descalificar al gran compositor. "Alemán, demasiado alemán" -llegó a decirse.Puesto que la aceptación de las producciones del músico hamburgués tiene hoy carácter universal, los grandes intérpretes han registrado…
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