Este concierto, último del ciclo 'Grandes voces' de 2014, estuvo esencialmente determinado por el cambio del espacio donde se celebró: las escasas entradas vendidas hicieron que se trasladara a la Sala de teatro experimental Álvaro Valentín, de acústica muy seca, con lo que un programa que se preveía marchoso al final no terminó de transmitir toda su magia. El público en general respondió con frialdad, lo que es normal dado que el cambio además empeoró las condiciones de confort: poco espacio entre butacas, que son algo incómodas, falta de visibilidad de parte del escenario... Ello evidentemente repercute en el ánimo y por tanto en la predisposición para disfrutar de un espectáculo. La mencionada acústica no favoreció a la soprano canadiense Measha Brueggergosman, que por otra parte es una cantante técnicamente muy limitada, ya desde una…
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