Lucia di Lammermoor es una obra emblemática para el Campoamor, teatro de tradición netamente belcantista y, como se puede suponer, una de las más representadas en la ya larga historia del coliseo ovetense. Es una obra que gusta, que engancha y que el público agradece. Por tanto, no se arriesga demasiado: se confía la puesta en escena a un nombre de confianza y prestigio, se trae un reparto sólido y una dirección, al menos, solvente. ¿Es esto suficiente? Pues en parte sí pero sólo en parte. La ópera es un espectáculo en el que no se debe descuidar ningún detalle porque cuando se hace, se nota y si se nota, el espectáculo se resiente y entonces el planteamiento ya no resulta ni correcto, ni suficiente.La partitura de Donizetti no es particularmente compleja, ni requiere notables esfuerzos para una orquesta de dimensiones normales. Esto no…
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